Las babosas de mar son moluscos gasterópodos marinos, mayoritariamente heterobranquios, que se caracterizan por tener un cuerpo blando y presentar en la fase adulta una concha ausente, muy reducida o internalizada. El término “babosa de mar” es una denominación común de carácter morfológico y divulgativo, no un taxón formal, y engloba diversos linajes evolutivos que presentan una gran diversidad de formas, anatomía y modos de vida.
Hay varios grupos que se conocen habitualmente como babosas de mar. Los más conocidos son los nudibranquios, que incluyen tanto los nudibranquios dóridos, a menudo con un cuerpo ancho y aplanado, como los nudibranquios eólidos, muchos de los cuales tienen numerosas prolongaciones en forma de dedo a lo largo del dorso. Los sacoglosos constituyen otro grupo fascinante, con especies que recuerdan a pequeñas hojas verdes. Las liebres de mar son animales generalmente más grandes, con un cuerpo blando y ancho. Los cefalaspídeos incluyen babosas con escudo cefálico y caracoles burbuja, mientras que los pleurobranquios, también conocidos como babosas de branquia lateral, forman otro grupo bien diferenciado. Grupos menos conocidos, como los runcínidos, también contribuyen a esta diversidad. Aunque estos animales comparten, en general, un aspecto de babosa, presentan diferencias considerables en su anatomía, ecología e historia evolutiva.
En muchos linajes de babosas de mar, el desarrollo comienza con una larva diminuta que tiene una pequeña concha. Durante la metamorfosis, cuando la larva se transforma en un juvenil, esta concha se pierde o se reduce, según el grupo. En otros linajes, la concha puede persistir como una estructura interna o muy reducida. Estas diferencias reflejan los diversos caminos evolutivos por los que los gasterópodos marinos se han adaptado a vivir con una concha externa reducida o ausente.

Ciclo vital típico de una babosa de mar, por Nadia Stoker CC BY-NC-SA 4.0
Una de las características que más llaman la atención de las babosas de mar es su extraordinaria variedad de colores y formas. Algunas presentan tonalidades intensas, combinaciones de colores sorprendentes o siluetas que recuerdan a pequeñas ramas, hojas o plumas. Otras, en cambio, pasan casi desapercibidas porque se confunden con las algas, las esponjas u otros organismos sobre los que viven. Algunas especies están tan bien camufladas que encontrarlas requiere una mirada atenta, incluso cuando las tenemos justo delante de los ojos. Esta diversidad hace que observar las babosas de mar sea especialmente gratificante, pero también implica que muchas especies sean difíciles de localizar a pesar de su tamaño.
Su alimentación es igualmente variada. Según la especie, las babosas de mar pueden alimentarse de algas o de otros organismos marinos, como esponjas, hidroides, briozoos, ascidias y anémonas. Muchas tienen dietas muy especializadas y dependen de organismos concretos para alimentarse. Por ejemplo, muchos nudibranquios dóridos se alimentan de esponjas, numerosos nudibranquios eólidos depredan cnidarios como los hidrozoos, los sacoglosos comen algas y las liebres de mar también se alimentan generalmente de algas. Por tanto, conocer los organismos que viven en un lugar determinado puede ayudarnos a descubrir qué babosas de mar podríamos encontrar allí.
Las babosas de mar se pueden encontrar en mares de todo el mundo, desde las regiones polares hasta las aguas tropicales. Ocupan una gran variedad de hábitats, incluidas las zonas costeras e intermareales, los fondos rocosos, las comunidades de algas, las praderas de fanerógamas marinas y los fondos arenosos o fangosos. Algunas especies viven entre esponjas u otros invertebrados, mientras que otras están asociadas a algas o plantas marinas concretas. También hay especies que habitan en ambientes de aguas profundas, mucho más allá de las profundidades que se exploran habitualmente durante las inmersiones recreativas. Además, algunos gasterópodos emparentados con las babosas de mar viven en mar abierto y se desplazan suspendidos en la columna de agua, en lugar de reptar por el fondo marino.
Su tamaño también varía considerablemente. Algunas especies solo miden unos pocos milímetros y pueden pasar fácilmente inadvertidas, mientras que otras, como las liebres de mar, pueden alcanzar dimensiones mucho mayores. La observación de las especies más pequeñas suele requerir paciencia, una búsqueda cuidadosa y la ayuda de la fotografía macro. Incluso un pequeño fragmento de alga o una sola esponja pueden albergar varias especies diferentes.
Su biología también incluye fenómenos sorprendentes. Por ejemplo, algunos sacoglosos pueden retener en sus células cloroplastos obtenidos de las algas de las que se alimentan. Este fenómeno, conocido como cleptoplastia, permite que estos cloroplastos continúen funcionando durante cierto tiempo y, en algunas especies, contribuyan al metabolismo del animal. Es uno de los ejemplos más notables de las relaciones insólitas que las babosas de mar pueden establecer con su alimento y con el medio que las rodea.
El estudio de las babosas de mar nos permite descubrir una parte fascinante de la biodiversidad marina, a menudo desconocida incluso para las personas que frecuentan el litoral. Observarlas con atención nos ayuda a comprender mejor la riqueza de los ecosistemas marinos y a valorar la extraordinaria diversidad de organismos que se esconde entre las algas, las rocas y los demás habitantes del fondo marino.
Referencias
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Citar este artículo como:
Pontes, Miquel (2025) "¿Qué es una babosa marina?" en OPK-Opistobranquis. Publicado: 05/12/2016. Accedido: 21/10/2026. Disponible en (https://opistobranquis.info/es/?p=22967)
