Reproducción

La reproducción de las babosas de mar presenta una gran diversidad de comportamientos y estrategias, adaptados a los diferentes hábitats y modos de vida de estos gasterópodos. Aunque muchas especies comparten características reproductivas, no existe un único modelo válido para todos los grupos.

Felimare tricolor mating by Miquel Pontes

Felimare tricolor reproduciéndose, by Miquel Pontes

Hermafroditismo y apareamiento

La mayoría de los nudibranquios son hermafroditas simultáneos, es decir, cada individuo dispone de un aparato reproductor masculino y otro femenino funcionales. Esta característica también es habitual en otros grupos de babosas de mar. Sin embargo, tener ambos sexos no significa que puedan reproducirse necesariamente por autofecundación: en muchas especies, la reproducción habitual implica el intercambio de espermatozoides entre dos individuos (Pola & González-Duarte, 2008; Taraporevala et al., 2022).

Durante el apareamiento, los animales adoptan una posición que permite transferir los espermatozoides al aparato reproductor de la pareja. En muchos nudibranquios, el intercambio es recíproco, de modo que ambos individuos pueden actuar simultáneamente como donantes y receptores de esperma. En otros grupos, sin embargo, se han observado estrategias diferentes, como la transferencia unilateral de esperma o la inseminación hipodérmica, en la que los espermatozoides se introducen a través de la pared corporal de la pareja (Anthes & Michiels, 2007).

La fecundación es generalmente interna. Los espermatozoides pueden quedar almacenados dentro del aparato reproductor y utilizarse posteriormente para fecundar los óvulos. Esto permite que la puesta se produzca después del apareamiento, sin necesidad de que la pareja continúe presente.

Las puestas de huevos

Después de la fecundación, los huevos se depositan en el exterior del cuerpo, generalmente rodeados de cápsulas e incorporados a una matriz gelatinosa que contribuye a proteger los embriones. La forma y la estructura de las puestas varían considerablemente entre especies y pueden ser útiles para su identificación.

Muchos nudibranquios ponen los huevos en forma de cintas gelatinosas, a menudo enrolladas en espiral y adheridas al sustrato. Estas cintas pueden contener numerosas cápsulas, cada una con uno o varios embriones, según la especie. Las puestas suelen encontrarse sobre rocas, algas, organismos sésiles u otras superficies sumergidas.

Otras babosas de mar presentan puestas diferentes. Las liebres de mar, por ejemplo, pueden depositar largos cordones gelatinosos que contienen miles de huevos. El tamaño de la puesta, el número de huevos y su dimensión individual varían según la especie y la estrategia reproductiva. En general, las especies que producen larvas planctotróficas, capaces de alimentarse durante su desarrollo, tienden a invertir en un número elevado de huevos relativamente pequeños, mientras que aquellas que producen crías más desarrolladas suelen destinar más recursos a cada embrión (Krug et al., 2015).

Del desarrollo embrionario a la larva

Una vez depositados, los embriones se desarrollan dentro de las cápsulas. Durante este proceso pasan por varias etapas del desarrollo embrionario y, en muchas especies, forman una larva velígera antes de salir del huevo.

La larva velígera presenta una estructura ciliada denominada velo, que le permite nadar y generar corrientes de agua. En muchas especies también conserva una pequeña concha larvaria, que se pierde durante la metamorfosis en los linajes de babosas de mar que carecen de concha en la edad adulta.

En las especies con desarrollo planctotrófico, las larvas pasan un periodo en el plancton y se alimentan de partículas o microorganismos, como microalgas. Durante esta fase pueden ser transportadas por las corrientes marinas, lo que favorece la dispersión y la colonización de nuevos hábitats.

La duración de la fase planctónica varía según la especie y las condiciones ambientales. Antes de asentarse en el fondo, algunas larvas responden a estímulos químicos relacionados con el sustrato o con los organismos que constituyen su futuro alimento. El asentamiento va seguido de la metamorfosis, durante la cual la larva se transforma en un juvenil con la organización corporal propia de la especie adulta.

Desarrollo directo y otras estrategias

No todas las babosas de mar pasan por una fase planctónica libre. En las especies con desarrollo lecitotrófico, el embrión depende principalmente de las reservas nutritivas del vitelo del huevo, y la fase larvaria puede ser corta y no alimentaria. En algunos casos, el desarrollo y la metamorfosis se completan dentro de la cápsula, de modo que del huevo emerge directamente un juvenil, sin una etapa planctónica libre.

Estas estrategias suelen implicar diferencias en la dispersión potencial y en la inversión reproductiva. Las larvas planctotróficas pueden dispersarse ampliamente, mientras que el desarrollo directo suele limitar más la dispersión inicial de la descendencia. No obstante, la relación entre el tipo de desarrollo y la dispersión efectiva también depende de las corrientes marinas, de la ecología de la especie y de las condiciones de supervivencia (Krug et al., 2015).

En algunos sacoglosos se han documentado, además, variaciones en el tipo de desarrollo larvario dentro de una misma especie. Este fenómeno, conocido como poecilogonía, muestra que las estrategias reproductivas pueden ser más flexibles de lo que sugeriría un único modelo de ciclo vital.

En conjunto, la reproducción de las babosas de mar combina diferentes sistemas de apareamiento, formas de puesta y modalidades de desarrollo embrionario y larvario. Esta diversidad influye en la dispersión, la colonización de nuevos hábitats y la supervivencia de las poblaciones, y constituye uno de los aspectos más interesantes de la biología de estos gasterópodos.

Referencias

  • Anthes, N., & Michiels, N. K. (2007). Reproductive morphology, mating behavior, and spawning ecology of cephalaspid sea slugs (Aglajidae and Gastropteridae). Invertebrate Biology, 126(4), 335–365. https://doi.org/10.1111/j.1744-7410.2007.00096.x
  • Krug, P. J., Vendetti, J. E., Ellingson, R. A., Trowbridge, C. D., Hirano, Y. M., Trathen, D. Y., Rodriguez, A. K., Swennen, C., Wilson, N. G., & Valdés, Á. A. (2015). Species selection favors dispersive life histories in sea slugs, but higher per-offspring investment drives shifts to short-lived larvae. Systematic Biology, 64(6), 983–999. https://doi.org/10.1093/sysbio/syv046
  • Pola, M., & González-Duarte, M. M. (2008). Is self-fertilization possible in nudibranchs? Journal of Molluscan Studies, 74(3), 305–308. https://doi.org/10.1093/mollus/eyn019
  • Taraporevala, N. F., Lesoway, M. P., Goodheart, J. A., & Lyons, D. C. (2022). Precocious sperm exchange in the simultaneously hermaphroditic nudibranch, Berghia stephanieae. Integrative Organismal Biology, 4(1), obac030. https://doi.org/10.1093/iob/obac034

Citar este artículo como:

Pontes, Miquel (2025) "Reproducción" en OPK-Opistobranquis. Publicado: 25/12/2012. Accedido: 23/10/2026. Disponible en (https://opistobranquis.info/es/?p=5801)